El impuesto es tan caro que les saldría más barato estar conectados a la red
fuente lavanguardia.com
Andrés Montesinos, un electricista de Valencia, es uno de
los centenares de españoles que en su día decidieron montar en su casa su
propia instalación fotovoltaica de autoconsumo. Creían que las nuevas
normativas iban a soplar a su favor. Sin embargo, la legislación aprobada por
el Gobierno el pasado mes de diciembre los deja en la cuneta. La ley introduce
el llamado impuesto al sol -peaje de respaldo-, una tasa que graba el
autoconsumo instantáneo con energía solar. El gravamen es tan elevado que en la
práctica les sale más a cuenta usar la energía de la red que hacer uso de
energía limpia.
Como Montesinos, muchos ciudadanos más apostaron por
soluciones de autoconsumo fotovoltaico en el ámbito doméstico, convencidos de
que la nueva legalidad se adecuaría a las ventajas que ofrece la tecnología hoy
en día. Pero no ha sido así. El impuesto al sol ha destruido sus cálculos
económicos. Por eso, el enfado de ellos es tal que muchos han decido mantener
su instalación en la alegalidad. No la darán de alta en el registro oficial,
como pide la ley. No están dispuestos a obedecer una ley que juzgan injusta y
en abierta oposición a su deseo de proteger el medio ambiente. "Llegado el
momento diremos: 'señor fiscal, nos autoinculpamos'; y será lo que Dios
quiera...", dice.
La casa de Montesinos es un laboratorio para aprovechar la
energía fotovoltaica, con la que lograr ser plenamente autosuficiente. Una
parte de las instalaciones está organizada para cargar las baterías solares y
hacer uso de ellas cuando le conviene, mientras que otra parte le permite un
consumo instantáneo desde su tejado solar. Esta segunda parte le permitiría
vender a la red general la energía sobrante (ahora la entrega gratis cuando hay
excedentes). Los autoconsumidores están indignados. Daban por hecho que se iba
a regular su actividad en la línea emprendida en otros países europeos, que han
apoyado la energía limpia.
Cálculos que no funcionan
Sus cálculos eran que, además de ahorrarse el costo de
comprar electricidad a la red (ahora, 13 céntimos de euro el kilovatio hora de
consumo) podrían vender la energía sobrante (a unos 11 céntimos/kWh). Pero sus
estimaciones se han venido abajo, como un castillo de naipes, puesto que la ley
del sector eléctrico (de 28 de diciembre pasado) introduce el peaje de respaldo
a la producción y consumo instantáneo (unos siete céntimos de euro/kWh, que
deben pagar a las compañías eléctricas). Además, el precio de venta de la
energía sobrante es la mitad de lo previsto (unos 5 céntimos/kWh: lo mismo que
percibe el pool eléctrico). Todo esto echa por tierra sus planes. Y si todo
esto no fuera poco, facturar la electricidad exige darse de alta en un registro
oficial, hacer declaraciones periódicas a Hacienda y pagar una representante en
el mercado eléctrico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario